Los robots sexuales, una realidad que la ciencia desaprueba.

Tal como lo hemos visto en series o en películas, la recreación física del ser humano se ha visto como algo posible desde el punto de vista futurista; hoy en día, gracias a la tecnología y la inteligencia artificial existen varios prototipos que prueban que tal vez no estamos tan lejos de vivir esa realidad.

Sin embargo muchas empresas ya han puesto su mirada en sacar provecho de la tecnología mediante la creación de robots sexuales que sean hiperrealistas.

Ese es el caso de Harmony la primera muñeca sexual creada por Abyss Creations, que posee inteligencia artificial capaz de interactuar con los usuarios a nivel de conversaciones y aprender de cada uno, logrando ser más que un placer temporal.

 

 

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La tecnología que se usa es la de un cerebro que se incrusta en la cabeza de cada muñeca, y que permite cambiar de personalidad y absrover información de cada persona que tiene contacto con ella.

Cada muñeca que se fabrica en Abyss puede llegar a costar USD5.500 y con el aditamento de inteligencia artificial, puede llegar a costar 14 mil dólares; así también existen robots para masculinos para mujeres.

Otro caso es el de la muñeca Samantha creada por Synthea Amatus que es capaz de llegar al orgasmo, incluye sensores en varias partes de su cuerpo y es vendida por USD4.000.

Sin embargo la ciencia asume que no existe ningún indicio de que se pudiesen usar para tratamientos en personas con distintos tipos de parafilias, capaces de cumplir sus más aberrantes fantasías. Además varios científicos concluyen que no existen pruebas acerca de sus beneficios y exigen el rechazo del uso clínico hasta que se hayan postulado sus beneficios, reducción de daño y usos terapéuticos.

 

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